¿EN QUÉ PIENSAN…? (1)
YA ESTÉ DESPIERTO O SOÑAND, SU MENTE ES MUY ACTIVA. TIENE QUE APRENDERLO TODO Y HA DE CONSTRUIR UNA PARTE DEL CEREBRO.
Antes se creía que los bebés en sus primeros meses eran pasivos y poco sensitivos, que no se interesaban por su entorno ni por establecer comunicación, salvo llorar para pedir alimemento o quejarse de sus molestias. También se creía que no eran capaeces de pensar hasta que aprendían a hablar y su cerebro les permitía expresarse verbalmente. Hoy sabemos que no es así, que los bebés son conscientes desde el principio del mundo que les rodea y están interesados por explorarlo; que expresan lo que sienten y piensan con sutiles gestos y miradas, antes de hablar, y que su cerebro evoluciona tanto en los primeros meses, gracias al mejor método de estimulación que existe : el contacto afectivo con los padres. Y que al cumplir medio año ya disponen de conocimientos y capacidades sorprendentes para esa edad.
Ningún ser nace tan desvalido como el bebé humano, ya que su cerebro, el más complejo del reino animal, necesita más tiempo fuera del útero para desarrollar sus funciones. Al principio nisiquiera controla sus movimientos y tardará unos 6 meses en coordinar el ojo y la mano para alcanzar objetos, 7 u 8 meses en gatear y cerca de 1 año en caminar y pronunciar sus primeras palabras. Pero eso no significa que su mente no esté activa en estos meses. Con cada nuevo estímulo que le llega a través de los sentidos, con cada experiencia exitosa en sus intentos de comunicación y con cada certeza que obtiene en respuesta a su curiosidad, las neuronas extienden sus ramidicaciones y se conectan.
Antes de los 6 meses ya tienen nociones de física intuitiva y de matemáticas, diferencian los idiomas y archivan sus fonemas. A los 8-10 meses poseen un sentido ético: se identifican con una marioneta buena, que ayuda a otra a subir una cuesta, y rechazan la marioneta mala que se lo impide. Pero el descubrimiento más importante es que en este primer año se forman la afectividad y el comportamiento, que marcarán la actitud del niño ante la vida. Para que esto se desarrolle bien, no es necesario mostrar al bebé números o programas educativos, sino dedicarle tiempo sin estrés, darle mucho amor, juagr con él y hacerle feliz. Ningún ser nace con el cerebro tan inmaduro, pero al cabo de unos meses de esta estimulación inteligente, ningún otro está tan capacitado para aprender.
* En los próximos artículos explicaré cómo piensan, sienten, sueñan los bebés…
Raquel (Nhey)
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