¿EN QUÉ PIENSAN…? (2)
1. - Cuando le tocas: Al nacer, tu hijo siente que para sobrevivir tiene que apegarse a ti, estar en contacto con tu cuerpo. Y de todos los estimulos que ahora recibe, olores, luces, sonidos…, tu tacto afectivo es el que más le gusta y más profindo le llega. Déjate llevar por el impulso de cogerle y besarle, ya que es lo mejor para que desarrolle un cerebro emocional sano. Con tus caricias su tono corporal se relaja y su cerebro desarrrollan pensamientos positivos que aflorarán en sus futuras relaciones. En cambio, los niños que no son abrazados en sus primeros meses desarrollan menos el cerebro, lloran más, son más inseguros y de mayores pueden convertirse en eternos buscadores de afecto o en personas que rechazan la comunicación.
2.- Cuando está embelesado: Parece que no hace nada, pero se ha comprobado que cuando permanece despierto y calmado, su actividad mental no disminuye: puede estar distraído mirando las sombras de cualquier cosa, o escuchando los sonidos de la casa, o vuestra conversación… Para evolucionar, su mente necesita suaves estímulos afectivos (palabras, miradas, besos..) y sensoriales (un móvil de cuna, música, más palabras, más besos…), pero también esos ratitos de calma.
3.- Cuando llora: Es el único recurso par decirte: necesito ayuda. En las primeras semanas llora de la misma forma cuando tiene hambre, dolor, miedo o alguna incomodidad, pero poco a poco el llanto se va digerenciando y tú también vas distinguiéndolo, a medida que pruebas cosas para calmarle. Es esencial atender a su llanto e intentar consolarle, aunque no sea fácil: así el bebé aprende que su primer lenguaje es eficaz, que provoca una reacción en sus padres, y comprueba que puede calmarse tras sentir emociones fuertes.
4.- Cuando os miráis a los ojos: Su vista se va agudizando con el paso de los meses, pero desde el primer día puede enfocarla perfectamente en objetos situados a 20-25 cm. Es justo la distancia que hay entre sus ojos y los tuyos, cuando le amamantas o le tienes en brazos. Un truco para que vuestras miradas se encuentren y se cree el vínculo emocional, que os dará fuerzas y confianza a ti y a él. Los bebés vienen al mundo preprogramados para fijar su atención en las figuras con forma de cara humana, más que en cualquier otra. A la semana de nacer, ya identifican el rostro de su madre. BVuestros diálogos de miradas, que tú acompañas con palabras y gestos le incitan a la imitación, imprescindible para el aprendizaje y la preparación para ser sociable.
Raquel (Nhey)
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